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Búsqueda de Posibles Interferencias de la Lengua Toba en el Castellano hablado por Tobas

Uno stupido che cammina va più lontano di dieci intellettuali seduti (Jacques Séguéla)

Il giornalista è stimolato dalla scadenza. Scrive peggio se ha tempo. (Karl Kraus)

imagen tobaJUAN  MARIANO  ARQUÉ

LISA  MARIANELLA  LÓPEZ

ARACELI  NOELIA  POLISENA

ANTONELA  SANDOVAL

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE / UNNE

ARGENTINA

Introducción

El contacto lingüístico, definido por Sara Gray Thomason como el uso de más de una lengua en un mismo tiempo y espacio, es un fenómeno normal, puesto que no se conocen lenguas que hayan permanecido aisladas por mucho tiempo.

            En este trabajo determinaremos si existen consecuencias del contacto lingüístico entre el toba (lengua de origen) y el castellano de hablantes toba (lengua de destino), en cuanto a la codificación del género gramatical. Nuestro propósito es detectar la existencia de transferencias, en cuanto al género gramatical, del toba al castellano hablado por tobas.

            Nos limitaremos, dentro de la tipología de contacto expuesta por Thomason, al primer resultado lingüístico del contacto de lenguas: el cambio inducido por contacto. La línea de dirección a seguir será la siguiente: toba  →   castellano de hablantes toba.

            Primero nos abocaremos a la descripción del funcionamiento del género en el castellano estándar siguiendo a Bosque I. y Demonte V. (1999), y luego a la descripción del funcionamiento del género en toba siguiendo a Censabella (2007) y Carpio y Censabella (2010). Después realizaremos una breve caracterización del castellano hablado por tobas en cuanto al género. Dicha caracterización se sustentará en el análisis de un corpus de texto libre narrativo de hablantes bilingües toba-castellano proporcionado por la cátedra.

El análisis de la codificación del género gramatical en el mencionado corpus nos permitirá categorizar las transferencias operadas por los hablantes en estudio desde su lengua de origen (toba) a su lengua de destino (castellano). La lengua de origen ejercerá una influencia sobre la lengua meta y determinará cambios en esta última.

 Cabe destacar, que los corpus analizados son producto de un diálogo espontáneo, no de un discurso previamente elaborado, lo que significa que ciertas diferencias en el género que puedan surgir no necesariamente van a implicar una transferencia.

 

Desarrollo

  • Sistema de género en castellano estándar

Para la descripción de este sistema nos basaremos en el artículo de Bosque I. y Demonte V.[1] (1999: 4843-4914) sobre la flexión nominal de género.

En español, las clases de palabras encargadas de portar la noción de género son las siguientes: el nombre (simple o derivado), el artículo, el adjetivo y los pronombres (personales, demostrativos, posesivos, relativos e indefinidos).

El léxico en español incluye nombres cuyo género depende de diferentes tipos de factores: a) semánticos, b) morfológicos, c) fonológicos y d) formas desprovistas de género léxico y que reciben el género masculino por defecto (infinitivos, partículas, compuestos, frases hechas).

Los rasgos flexivos o morfosintácticos son considerados en el español como accidentes gramaticales. Las categorías del género se encuentran insertas entre dos realidades:

  1. La extralingüística: consiste en la relación que contrae el género o el número de un nombre con informaciones relativas a su referente.
  2. La lingüística: tiene que ver con la relación que contraen el rasgo de género o número de un nombre con su configuración formal. El modo en que los rasgos morfosintácticos que se asignan a un nombre dado pueden determinar las desinencias que éste recibe, verse determinados por las desinencias o estar asociados a ellas.

Existen dos tipos de criterios que distinguen los nombres:

  1. Criterios de género semántico o léxico: determinan el género del nombre (masculino y/o femenino) en correlación al sexo de su referente.
  2. Criterios de género formal: asocian el género a procesos de concordancia, a la presencia de marcas determinadas en el nombre, a las formas que concuerdan con él, y a la distribución de los nombres en determinadas clases léxicas.

Por lo tanto, los rasgos del género pueden recibir una explicación tanto semántica (léxica) como formal.

Unidades léxicas implicadas

  1. Heterónimos: se trata de nombres que por la diferenciación sexual en un referente dado admiten dos denominaciones distintas. Éstas pueden según el caso:   Contrastar en sus desinencias. Ej.: el caballo / la yegua —— No contrastar en sus desinencias. Ej.: el padre / la madre
  2. Independientes (cuasi) – homónimos: nombres con rasgo de género y referentes únicos que presentan contraste de género y desinencia, pero en los cuales el género no aparece semánticamente motivado. Ej.: libro / libra; suelo / suela.
  3. Epicenos: nombres de género único, invariables, independientes del sexo del referente. Pueden referirse a seres de ambos sexos porque se suspende en ellos la especificación del sexo del referente y por lo tanto la correlación con el género. Por ejemplo: en persona – víctima – vástago, resulta innecesaria la diferenciación genérica tanto como la especificación del sexo del referente.

Semántica del género en los nombres animados

  • El género semántico resulta sistemático en los nombres animados (o de persona) y poco sistemático en los inanimados (o de cosa).
  • Cuando la especificación del sexo del referente resulta pertinente, los nombres involucran las formas masculina y femenina como en lobo / loba.
  • Cuando no resulta pertinente esa especificación en los animados, los nombres son designados con una única forma (masculina o femenina). Se los distingue además porque son los únicos miembros de su par: criatura – persona.

En los casos en que el sexo del referente determina el género del nombre son semánticamente masculinos los nombres que designan varones o animales machos y femeninos los que se refieren a mujeres o animales hembras, así en el rey / la reina – el papa.

En los nombres animados existe una relación entre la especificación del sexo del referente y el género del nombre, pero esta relación no adopta la misma consistencia en los nombres de persona y en los de animales. La tendencia a la distribución en pares en los nombres animados hace que las marcas que se observan entre los dos miembros de cada par (ø /-a   -o/-a   heteronimia, etc.) no primen en la asignación del género.

 La especificación del sexo del referente en los nombres animados puede manifestarse:

1, En la diferenciación genérica: por la oposición masculino/femenino: hermano/hermana – el testigo/ la testigo – toro/vaca.

2. Por medio de la adjunción “mujer”: Este caso sólo admite nombres de persona: el médico/la mujer médico / – el torero/la mujer torero.

3. Por medio de la adjunción “macho” o “hembra”: Estos nombres son los llamados epicenos que no admiten diferenciación genérica. La adjunción se limita a especificar el género del referente. El rasgo de género entra en contradicción con el rasgo del nombre al que se adjunta, por ejemplo: la ballena macho – el gorila hembra.

Este bloque de nombres animados se opone a aquellos otros que no admiten ninguno de los procesos de adjunción ni diferenciación genérica, como en los nombres antes mencionados: criatura – vástago.

Hay primacía del factor semántico cuando éste entra en conflicto con factores formales como ocurre con el policía – la modelo que son masculinos o femeninos de acuerdo con el sexo de sus referentes aunque la vocal final indique lo contrario.

La primacía del género semántico y la sistematicidad de la correlación entre el sexo del referente y el género del nombre son características propias de los nombres animados.

Existen nombres como cajista, testigo, mártir, joven que no distinguen el género en su propia morfología, sino sólo a través de sus modificadores: testigos comprados/ compradas – un joven / una joven.

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[1] En: Bosque I. y Demonte V. (1999). Gramática descriptiva de la lengua española. Tomo 3: Entre la oración y el discurso. Morfología. Madrid, Espasa Calpe S.A. – Real Academia Española, Colección Nebrija y Bello. Pp. 4843-4914

Featured image source Viviana Yaccuzzi Polisena